La historia hasta ahora
Un amasijo de varias toneladas de acero surcaba la inmensidad del vacío espacial. En el silencio sepulcral del cosmos, una alarma de emergencia rompía con el silencio y la oscuridad. Dentro de la asfixiante estrechez de un cubículo de hibernación el soldado Manex despertó aturdido y con frío.
El aire le quemaba los pulmones al primer intento de respirar. Manex abrió los ojos con dificultad, tragó saliva que le supo a metal. Intento moverse pero sus músculos respondieron con torpeza. La alarma seguía sonando..
La alarma de descompresión seguía taladrándole los oídos. Manex se incorporó como pudo y fue tambaleándose hasta el armario de los trajes. Cogió el suyo con manos torpes. El otro no estaba. Ni su compañero. Frunció el ceño. Ponerse un traje llevaba tiempo. Mientras sellaba el casco, habló: - Ordenador, actualización desde última hibernación. Una voz algo robótica salió de los altavoces diciendo: - Tie -zzt- po tra -tzz- rrido desde -krr- hibernación: 378 meses, -zzzt- días, 4 horas y -krr- minutos -ztt- tiempo de Terra. Sin no -tzz-dades relevantes. - ¿Sin novedades relevantes...? De las puertas provenía un silvido. Abrió las puertas. La presión lo arrancó del suelo. Su cuerpo salió despedido por el pasillo, golpeando metal, hasta que una brecha en el casco lo escupió al vacío. Entonces lo vió, la flota de Centauri Knox.
Eran más de una veintena de naves. Acorazados, destructores e incluso una nave colonizadora. Los cazas eran incontables, fácilmente superaban el millar. Pero a Manex lo que le llamo la atención fue la nave colonizadora. Centauri Knox fue rival de los Terranos desde que se encontraron hace más de mil años, pero no eran una especie invasora ni colonizadora, simplemente se dedicaban a proteger su territorio. Pero estaban lejos de él. Entonces Manex actuó con premura, activo el propulsor de reacción de su traje para dirigirse a la fragata de la que fue expulsado. Llegó al casco y se aferró a las hendiduras que iba encontrando llegando hasta una de las escotillas. Accionó el botón de apertura de la escotilla y tras 15 largos segundos la esclusa se despresurizó y volvió a la nave. Tras esperar a la presurización de la esclusa entro en el interior de la nave. Entró directamente a los pasillos superiores, zona de los altos cargos. - ¡Soldado diríjase al puerto de embarque! -Se escuchó.
Era la capitana Lucía, acompañada de Iria e Iraitz. – ¿Qué ha pasado?¿Porqué nos atacan? No sé sabía cómo, la nave había desviado su rumbo y habían llegado hasta las lindes del territorio Centauri. Una osadía asi había sido tomada como un comienzo de invasión, poniendo fin a décadas de paz. La habían cagado pero bien.
- Capitana Lucía!! Qué ocurre? Necesito una respuesta!- suplicaba Manex aturdido por todo lo que estaba pasando, sus ojos reflejaban asombro, miedo quizas. Lucía estaba bloqueada, ella tampoco entendía lo sucedido. - Tenemos un traidor a bordo.- consiguió contestar Iraitz - alguien salió antes de tiempo del periodo de hibernación y cambió el rumbo de la nave...esto no tendría que estar pasando! - Sub oficial Iria, ha conseguido ver desde cuando está modificado el rumbo? - Increíble...-Iría no podía creer lo que sus ojos veian. El ordenador le mostraba datos a una velocidad sobrenatural - todo esto es..es..
Todo esto es… imposible -dijo Iria, mirando la pantalla—. Los datos no son del sistema… vienen de fuera. Manex no entendía mucho, pero sonaba mal. Las pantallas se llenaron de símbolos raros, como de otro idioma. La nave vibró un poco, como si estuviera viva (que no debería). -Origen de la señal -ordenó Lucía. -Cuerpo celestial no identificado -respondió el ordenador. Miraron por el ventanal: algo enorme y oscuro estaba ahí, como si el espacio se doblara. —Eso antes no estaba, ¿no? —dijo Manex. Nadie respondió. Y lo peor fue que la flota Centauri dejó de atacar… y empezó a acercarse a esa cosa.
Un enorme agujero negro comenzó a absorber la nave y a toda la flota Centauri. - Activar protocolo de emergencia!! Nos vamos a la mierda!!- gritaba la capitana Lucia intentando buscar una solución inmediata. - A donde nos lleva este agujero??- preguntaba Manex. Iría tecleó a la velocidad de la luz datos y datos en el ordenador. - No responde!! Voy a intentar mandar una señal de emergencia a la tierra...Mierda, mierda, mierda!! No responde!!! - Agarraros fuerte!!- les ordenó Iraitx El agujero negro les absorbió por completo.
El impacto nunca llegó. En su lugar, todo se volvió lento, como si el tiempo dudara. Manex abrió los ojos, estaban intactos. Frente a ellos, una masa enorme giraba en silencio, hecha de fragmentos de naves, satélites y restos que no deberían estar juntos. —Eso nos ha tragado —murmuró Iria. El ordenador respondió, claro por primera vez: —Cuerpo Celestial identificado. Función desconocida. La flota Centauri no atacaba. Orbitaba. —Nos han metido en algo —dijo Lucía—. Y ellos ya saben qué es. Una señal entró: —Si podéis oír esto, no toquéis nada. Manex e Iraitz se miraron. —Vale… justo lo que ibamos a hacer.
Manex tragó saliva y apartó la mano de los controles, aunque le costó. Todo estaba en silencio raro. —¿Y ahora qué? —dijo bajito. La señal volvió, más débil: —Si activáis algo… no podréis salir. Iria miró a Lucía, dudando. Pero una luz empezó a parpadear sola en el panel. —Eh… yo no he tocado eso —dijo Iraitz. Y entonces la nave se movió sin que nadie la controlara.
El panel empezó a latir como si la nave tuviera corazón. Las pantallas mostraban futuros raros: la nave destruida, los Centauri ardiendo, incluso la Tierra hecha polvo. —Genial, turismo apocalíptico —murmuró Manex. Una voz explicó que no era un agujero negro, sino un “filtro” que decide qué pasa. Nadie entendió nada. O sea, ¿un examen sorpresa? —dijo Iraitz. Antes de quejarse más, algo golpeó desde dentro de la nave. —Vale… eso no venía en el temario