Patatín patatán
Fantasía Abandoned · R8

Patatín patatán

Una historia colaborativa por Asier

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La historia hasta ahora

Era noviembre, lluvia, viento, frío, una de esas mañanas en las que es mejor quedarse en casa. Piojo López intentaba, sin éxito, reunir las fuerzas suficientes para salir de su gris apartamento a su triste trabajo. ¡Y qué trabajo! Limpiador de inodoros atascados en residencias geriátricas especializadas en incontinencia renal. Su trabajo encontraba a medio camino entre el blanco y el negro, más gris imposible! Sin embargo a P. López, así le llamaban los agradables viejitos de las residencias que frecuentaba, no le quedaba otra opción. No venía de una familia adinerada, ni disfrutaba de una situación económica cómoda. Ese gris trabajo era lo único que le separaba de la inmundicia.

Piojo López se dirigió a la residencia Santa Demencia donde ya había estado innumerables veces. Al entrar la recepcionista le saludo: - Buenos días Piojo. - Buenísimos sí, una maravilla de día... - murmuró nuestro maravilloso protagonista mientras se dirigía al ascensor. De camino al ascensor observó flores, pero no unas flores normales, eran coronas, sabía que alguien había fallecido, no le extrañó, ni le entristeció, de echo no le provocó ninguna reacción. Se abrieron las puertas del ascensor y ahí estaba Vivi, la enfermera más hermosa que existía, al menos para Piojo. - ¡Buenos y maravillosos días! - Dijo Piojo el hipócrita. - No son tan bueno Piojo... - sollozó Vivi - Doña Rogelia ha fallecido, pobre mujer. Piojo no supo que decir, no le tenía ningún aprecio a esa señora, justo lo contrario y casualmente la primera habitación a la que tenía que ir era la suya. Al entrar fue directo al inodoro donde se encontraba una nota: "Abre la tapa, tienes mi último regalo. Doña Rogelia"

Noraus
Noraus

Cuando Piojo vio esa nota no pudo mas que pensar en qué Doña Rogelia escribió eso a modo a de burla, pero en su interior algo le decía que significaba algo más. `Que graciosa la vieja...` -pensó Piojo mientras se preparaba para hacer su trabajo. Y efectivamente no falló, ahí estaba, un excremento del tamaño de una hogaza de pan. Pero tenía algo peculiar, algo que incluso lo incitativa a tocarlo con su propia mano. Visualmente no tenía nada extraño, era un mojón como cualquier otro, salvo por su tamaño. Pero este mojón tenía algo especial. `Quiero tocarlo. ¿Estoy loco?. ¿Por qué quiero tocarlo?` -Eran los pensamientos que invadían la mente de Piojo. Entonces Piojo introdujo su mano en el urinario con la intención de tocarlo, pero su mente decía: ¡No! a la vez que casi no podía contenerse. Finalmente ese pensamiento intrusivo ganó. Pijo toco el excremento de Doña Rogelia. Estaba duro, se había secado y apenas emanaba olor. Y de pronto: ¡Puf! Piojo, desapreció de la habitación.

Noraus
Noraus

Piojo no apareció en el suelo. Ni en el aire. Ni en ningún sitio lógico. Apareció sentado. En un trono marrón. Demasiado marrón. Parpadeó. Un salón gigantesco se extendía ante él, con columnas retorcidas y estatuas… sospechosamente orgánicas. - Vale… o estoy muerto… o he cobrado más de lo que pensaba. - ¡SILENCIO ANTE EL ELEGIDO! Un ser diminuto, con capa, saltó frente a él. - ¿El qué? - El Elegido del Trono. El que tocó el Sagrado Mojón de Transición. Piojo miró su mano. - No puede ser… ¿por tocar… eso? - Exacto. Hemos esperado siglos a alguien lo suficientemente… digno. - ¿Digno o guarro? - Ambas. Piojo suspiró. - Vale. ¿Y ahora qué? - Ahora reinarás. Silencio. - ¿Sobre qué? - El Reino de las Profundidades. Algo enorme se movió en la oscuridad. Piojo tragó saliva. - Vale… esto se me ha ido de las manos.

Noraus
Noraus

El ser diminuto chasqueó los dedos y, como obedeciendo a una orden antigua, las sombras del salón comenzaron a retirarse, parecían mimetizarse con esas extrañas columnas. Lo que había debajo no ayudó en absoluto. Un mar. Un océano espeso, lento, de tonos imposibles entre el marrón y el negro, burbujeando con una calma inquietante. De vez en cuando, algo emergía… y volvía a hundirse. Piojo se levantó de golpe del trono. -No, no, no… yo aquí no gobierno nada. Yo limpio esto, como mucho. -Ya no limpias-dijo el ser con solemnidad. -Ahora decides qué se limpia… y qué no. -Peor me lo pones. En ese momento, una ola particularmente grande se alzó. No salpicó. No hizo ruido. Solo… se formó. Y dentro de ella apareció un rostro. Arrugado. Familiar. -Piooojo… -susurró la voz. Piojo se quedó helado. -No puede ser… La ola cayó lentamente de nuevo en el océano. -Vale, esto ya es demasiado. Quiero volver. Me da igual el trabajo. Me da igual todo. Dame un desatascador y me voy feliz.

Cristina
Cristina

La voz pertenecía a doña Rogelia. Piojo volvió en sí. Todo había sido una alucinación, o no? - Madre mía con el regalo de despedida de la vieja. No sé si han sido los nauseabundos hedores que desprende este tremendo ñordo, o la falta de sueño, pero me acaba de pegar un viaje que estoy sudando. Y olía, mucho. Pero eso no era todo. Piojo no se había dado cuenta pero bajo sus posaderas se había manchado el mono de trabajo de color marrón, el mismo tono del trono de su imaginación.

Asier
Asier

La enfermera Vivi entró en la habitación. -Piojo, estás bien? Te has cagado encima? -No lo sé Vivi, estoy un poco aturdido...esta vieja me ha dejado un regalo de despedida algo misterioso. He flipado un poco. Termino aquí y me voy a casa. - No hables mal de la señora Rogelia. Era un amor de persona. Aunque a veces se le iba mucho la cabeza con esas historias suyas sobre un reino al que había que mandar un elegido para limpiar.... -Qué reino!!?? - interrumpió Piojo con una expresión de asombro. - Que susto chico!! Pues un reino del trono marrón o algo así decía. Piojo cogió sus cosas y salió corriendo de la habitación. - Oye! No te pensarás ir dejándome esta mierda ahi!!!?? Piojo!! Piojo vuelve!! Piojo se marcho a su triste apartamento gris. Cómo podía ser? Existía ese reino en realidad? Por qué Vivi sabía de ese Lugar?

Raquel
Raquel

Esa noche Piojo no consiguió pegar ojo. -Así que la vieja le contaba historias de este reino a Vivi...será verdad que existe? No ha sido una alucinación? Tengo que quedar con Vivi, ella puede darme más información de este lugar. Piojo se hizo la cena. La verdad que no tenia mucho en su triste frigorifico. Unas anchoas y un yogur caducado. Se puso a cenar mientras veía los Simpson. De repente su estómago empezó a rugir. - uff...qué ganas de cagar. Estarían malas las anchoas? O igual el yogur caducado? ME CAGO!! Fué corriendo al baño, y en lo que se le escapó un tremendo pedo acompañado de unas heces que parecía las cataratas de Iguazú, Piojo se teletransportó de nuevo allí, en ese trono marrón.

Raquel
Raquel

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