El asesino de la música
Misterio Abandoned · R7

El asesino de la música

Una historia colaborativa por Nerea

Es gratis. Propón el siguiente fragmento o vota el que más te guste.

La historia hasta ahora

Nueva Orleans en los años 20 estaba llena de vida. La música jazz inundaba las calles y cualquiera podía cumplir su sueño de ser artista. Pero ese sueño terminó para Agnes una calurosa tarde de agosto. Su cuerpo sin vida fue encontrado en el escenario de un cochambroso club del barrio francés. No había señales de violencia, nadie sabía cómo había muerto, pero un revolver en su mano indicaban que alguien (o algo) habían acabado con su vida. No olvidemos que la ciudad oculta misterios y el voodoo puede volverse en tu contra...

A la escena del crimen acudieron varios agentes de la policía de Nueva Orleans. En el local solo estaban el dueño y el repartidor de la destilería O’Keeffe. Los agentes cerraron el local y comenzaron a interrogarles mientras esperaban al inspector Fontaine. Veinte minutos más tarde, Fontaine entró en el club. - Buenas tardes, chicos. ¿Qué tenemos? - preguntó mientras se acercaba al cuerpo. Sus ojos se fijaron en el revólver que Agnes aún sostenía. - Se llama Agnes. Esta noche cantaba con la banda de Jackson "el Tuerto". El dueño dice que la encontró así al llegar. El repartidor llegó dos minutos antes que nosotros - explicó un agente. - Lo de siempre... nadie ha visto nada - murmuró Fontaine, recogiendo el arma. Al tocarla, una voz femenina empezó cantando en susurros junto a su oído. Se rascó, incómodo, y comprobó que las seis balas seguían dentro. Sin disparar. Dejó el revólver en el escenario y la voz se desvaneció. - ¿Y qué hacía ella aquí si el club estaba cerrado?

Noraus
Noraus

- ¡me supera jefe! La banda del ‘Tuerto’ dice que no ha visto nada, entre los habituales del bar solo hay borrachos hediondos y no hemos podido sacar nada en claro. Nadie conocía an Agnes y nadie reconoció su rostro. Pero en estos barrios ya se sabe…primero se dispara y luego se pregunta. - Gracias agente! - respondió Fontaine. Fontaine era un tipo reservado, aficionado al Whiskey de malta, y detective de los zapatos al sombrero. Desde pequeño había demostrado un talento natural para resolver misterios, cuanto más irresolubles, mejor. - Llevad esto a forense, que realicen un estudio de toxicología sobre el cadaver a ver si encuentran algo, pero que nadie toque el revólver. - y para sí mismo - El revólver lo quiero analizar yo personalmente.

Asier
Asier

Fontaine observó el escenario en silencio. Las tablas crujían bajo sus zapatos, como si guardaran secretos. -Cerrado, dices… -repitió en voz baja. Se agachó junto al cuerpo. Agnes tenía una expresión extraña, casi serena. Demasiado. Entonces lo vio. Un símbolo dibujado con tiza, apenas visible bajo el foco. Un círculo incompleto, con marcas que no reconocía del todo… pero que había visto antes. -Que nadie borre esto -ordenó. El agente asintió, confundido. Fontaine volvió a mirar el revólver desde la distancia. -Si no disparó… ¿por qué lo sujetaba? Silencio. Desde el fondo del local, el viejo gramófono chisporroteó. Nadie lo había tocado. La aguja cayó sola. Y la voz de Agnes llenó el club. Pero no era una canción. Era una advertencia. -No debía cantar esa noche… -susurraba-. Él me escuchó. Las luces parpadearon. Fontaine no se movió. -¿Quién? -preguntó, casi sin aliento. El susurro se quebró. Y una risa, profunda y ajena, respondió desde todas partes.

Noraus
Noraus

Las luces volvieron a su ser y todos quedaron en silencio por un rato. Unos segundos que parecieron eternos, intentando entender qué podía estar pasando. Alguien se estaba tomando muchas molestias en todo este teatro. La mente de detective no le permitía a Fontaine pensar que algo sobrenatural podía estar queriendo formar parte de la investigación. Los policías llevaron todo a la comisaría y el inspector se quedó parado observando como se llevaban el cuerpo de Agnes. La observó por última vez y se la llevaron. Quedo la marca del suelo al descubierto. Parecía un símbolo de protección, aunque no identificaba cuál. ¿Porqué necesitaría protegerse? Analizó el gramófono pero no pudo encontrar nada raro. Volvió a poner la aguja sobre el disco, pero ya no sonó la voz de Agnes, si no una suave canción de jazz. Pensó en la palabras que creía haber escuchado... "Él me escuchó" ... ¿Podía ser que alguien hubiera enloquecido con la voz de Agnes?

Nerea
Nerea

Fontaine encendió un cigarro sin apartar la mirada del símbolo. Algo en él le resultaba inquietantemente familiar. - Protección... o invocación - murmuró. Salió del club y el calor húmedo de la noche le golpeó el rostro. El barrio francés seguía vivo, ajeno a todo. Demasiado normal. De camino a la comisaría, no pudo quitarse la melodía de la cabeza. Al llegar, abrió el revólver con cuidado. Seis balas. Pero una estaba caliente. Fontaine frunció el ceño. - Imposible... Entonces lo oyó otra vez. Muy leve. Tarareando. No venía del arma. Venía del pasillo. Se levantó despacio y avanzó. La puerta del depósito se abrió sola. El cuerpo de Agnes... ya no estaba.

Noraus
Noraus

Fontaine se quedó inmóvil frente al depósito vacío, dejando que el silencio le hablara antes que los agentes. No había signos de forcejeo, ni puertas abiertas, ni testigos. Solo ausencia… y ese maldito tarareo, ahora más claro, más cercano. Avanzó despacio hasta la camilla. La marca del cuerpo seguía allí, pero algo había cambiado. En el metal frío, casi invisible, quedaban restos de tiza. El mismo trazo del símbolo del club. -No la sacaron… -murmuró-. Terminó aquí. Sacó el revólver y lo abrió otra vez. Cinco balas. Una menos. Esta vez no dudó. -Alguien terminó lo que empezó en el escenario. -¿Quién? -preguntó el agente. Fontaine alzó la vista hacia el pasillo oscuro, siguiendo el origen del tarareo. -El mismo que la escuchó. El sonido se cortó en seco. Y en ese silencio, desde la comisaría, una voz comenzó a cantar… más grave, más firme. No imitaba a Agnes. Continuaba su canción.

Idoia
Idoia

¿Te animas a escribir el siguiente capítulo?

TaleWarden es una plataforma de escritura colaborativa por turnos. Propón, vota y construye historias con escritores de todo el mundo.

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión

Crea tu cuenta

Regístrate para participar en «El asesino de la música ». Al verificar tu email volverás directamente a la historia.

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión